Llevo dos días inmersa en la busqueda de lo que no conozco. Voy descubriendo cómo se mueve mi ciudad, cosas que no sabía acerca de los jóvenes valencianos.
Nos acostumbramos a movernos de día o de noche, pero lo único que encontramos es el consumismo de una sociedad acomodada que lo quiere todo hecho. Sabemos ir de compras a gastarnos el jornal, por las noches beber sin sentido para soportar una música que no nos gusta o una mala compañía en ciertas ocasiones, pero lo que no hemos aprendido muchos aún es a disfrutar de todas las demás posibilidades, que siempre han estado ahí pero no nos hemos preocupado de verlas.
No podía imaginar que muchos jóvenes están luchando contra todo lo establecido para regalarnos momentos de calidad a horas en las que nadie da nada por los demás. Momentos en los que aprendemos y reimos, en los que compartimos y soñamos. Esto me encanta!
Si las noches pudieran ser interminables las llenaría de tí. Te miraría a los ojos y me perdería en su profundidad sin querer ser rescatada. Ahora me ofreces helado ... que bien sabes amor!
Es increible la fuerza que tiene el amor en nosotros, y es más fuerte aún si somos nosotros los que amamos con todas nuestras fuerzas.
Pese a comentarios en otros blogs acerca de la supuesta existencia o no del amor, yo sigo pensando que es lo que mueve al mundo, y si no puede el amor de uno solo mover al mundo entero, está claro que al menos consigue mover tu entorno más próximo, de modo que os animo a todos a amar un poquito cada día, a enamoraros de cada instante. Un abrazo